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Gramola 2.0: Spotify es para todos

Por SAMUEL NEGREDO (26/05/2009). 3,746 comentarios.

Spotify, conocido por algunos como “el Esputi”, es como tener un iTunes con las canciones de todo el mundo. Para los rezagados, hay que recordar que, como casi todos los servicios que merecen la pena, está en fase beta -tranquilos; Gmail también lo está, y no falla nunca… o casi-, y se accede mediante invitación o aquí. El modelo de negocio es el de siempre: gratis con anuncios, de pago sin anuncios. Yo soy de no pagar, aunque me lleve algún susto de vez en cuando con la publi.

La variedad es apabullante, si uno logra olvidarse de los grupos que son un poco raritos en la gestión de sus derechos. No están los Beatles, ni tampoco Led Zeppelin ni Pink Floyd, pero sí los Rolling Stones y casi todos los llenaestadios, estrellas ‘indies’ y artistas más o menos conocidos. Bueno, también hay acceso a los artefactos de Bibi Andersen, Leticia Sabater y Víctor Ullate; es lo que tiene la exhaustividad.

Uno de los aspectos más interesantes es la posibilidad de acceder a singles, caras B y versiones en directo a los que solo los muy ‘fans’ -del grupo, del P2P o de ambos simultáneamente- tenían acceso hasta ahora. Los usuarios de last.fm echan de menos los descubrimientos de música nueva y el carácter social, pero dos prestaciones de Spotify vienen a llenar estos huecos: para cada artista existe una ‘radio’ en la que se pinchan músicos de estilo similar, y las ‘playlists’ enlazables y abiertas permiten compartir hasta el aburrimiento.

El ilustre bloguer Ignacio Escolar publicó una lista colaborativa -’Banda sonora para Esperanza Aguirre‘- en la que se han ido recopilando temas como ‘Tengo un trato’, de La Mala Rodríguez (“lo mío pa’ mi saco”), la inquietante versión de la 9ª de Beethoven de la B.S.O. de ‘La naranja mecánica’, o ‘Buscando problemas’ de Tequila. No faltan tampoco las canciones de espías y una pachangada de un tal Valentín Losantos. Pero yo reconozco que soy más de poner una sola canción y repetirla cientos de veces. Nostalgia de las radiofórmulas.

Microfamosos: las estrellas en Twitter

Por SAMUEL NEGREDO (25/05/2009). 136 comentarios.

Ah, la fama. Da igual que seas cantante, actor o político: nunca tienes la suficiente atención del público. Cada herramienta nueva es una oportunidad de oro para mostrarte como un líder abierto, moderno y, oh, ‘conversacional’. Los blogs cuestan trabajo, Facebook es quizá demasiado complejo, Twitter parece ideal: brevedad, instantaneidad y, sobre todo… ¡seguidores!

El prescriptor -ya saben, esa persona que, con su apoyo, promociona un producto o servicio, como Concha Velasco o Manuel Torreiglesias- fue Barack Obama (@barackobama), cuyos tuits siempre han sido tan auténticos como un dólar de chocolate, pero que ha hecho felices a cientos de miles de personas devolviéndoles el ‘follow’. Ahora, hasta la @whitehouse tiene cuenta abierta.

La pareja más famosa de twitter no sale precisamente de Valleywag, algo así como el ‘¡Hola!’ de Silicon Valley. Los ilustres componentes de esta feliz familia nuclear en 140 caracteres son nada menos que Ashton Kutcher (@aplusk) y la señora de Kutcher (no escribo así por ramalazo machista; es su nick: @mrskutcher). Lo peor es que tuitean a la vez. De hecho, no hay más que ver el twitpic de Demi para ver que el protagonista absoluto es Ashton. Caramelito…

Afortunadamente, la adopción de este servicio de ‘microblogging’ entre las élites españolas todavía no es abrumadora. Los famosos se tienen que reservar sus intrascendentes declaraciones para el próximo ‘photocall’, y dudo que los políticos aguanten el ritmo. Escándalos aparte, unos lo llenarían de palabras terminadas en zeta, otros se comerían las pés, y otros se verían apurados al verse cortos de caracteres cada vez que intentaran meter como sujeto lo de “la inmensa mayoría de los españoles”. Alguna diputada (@reyesmontiel) se ha decidido a cubrir en directo los plenos de la Comunidad de Madrid, y esto me ha recordado algo que leí hace un tiempo: el número de ‘tuits’ suele ser inversamente proporcional al interés de lo tuiteado: si es apasionante, se presta atención, y si aburre, la gente se distrae con otra cosa. Por ejemplo, tuiteando.